Las manos…

Investigación: Norberto Frías

Nuestras manos…

Si bien René Lavand es un claro ejemplo de cómo hacer magia con una sola mano, también es cierto que, en el caso de René, es el resultado de una necesidad; la totalidad de los magos usan ambas manos para elaborar su arte y en muchos casos les sucederá que notarán que no hay UNA mano hábil, sino que por el contrario, con el desarrollo de las técnicas, siempre una mano es más hábil que la otra, para determinadas cosas, por ejemplo, muchos casos (salvo los que entrenan esto en particular) nos resulta más sencillo realizar una corte “Charlier” con la mano menos “hábil”, o sea, en el caso de los diestros, en general les resulta más sencillo hacer un corte a una mano en la izquierda que en la derecha. De todas formas, este comentario no es el meollo de esta glosa, sino que en realidad a lo que nos vamos a referir es a las “enfermedades” de las manos.

Sí, nuestras manos, como todas las partes óseas con movilidad de nuestro cuerpo, se enferman. Claro, son patologías que normalmente tiene origen en los músculos y terminan afectando las articulaciones, el final, generalmente, son dolores crónicos. Pero ¿qué es lo que sucede en nuestras manos para que éstas se enfermen? Bueno, en principio hay un gran número de factores, pero los más habituales son el esfuerzo y la reiteración de un movimiento en particular; cualquiera de estos dos factores siempre generan una “inflamación” ya sea de tendones o de músculos, las lesiones en los tendones se llaman “tendinitis”, mientras que las musculares se denominan de diversas formas dependiendo del tipo de lesión, desde una simple contractura hasta un desgarro.

Ahora bien, ¿porqué el dolor termina siendo crónico?, muy simple, porque no curamos la patología como corresponde, por cierto, ¿cómo haría uno para hacer un reposo absoluto de una mano?, muy difícil; salvo que uno tenga colocada una férula rigidizante o un yeso, de lo contrario es imposible, la vida diaria nos obliga a usar nuestras manos, abrir puertas, colocar cambios, escribir, sostener, abrir botellas, etc. ¿ENTONCES?

No hay una solución al caso, tarde o temprano, nuestras manos, como todas las articulaciones nos empezarán a molestar, así que el único remedio para esto es la prevención.

Lesiones de la mano:

La musculatura intrínseca de la mano está compuesta por estructuras muy importantes que tienen un papel fundamental en la funcionalidad de la mano y en la realización de las actividades de la vida diaria. La disfunción de cualquiera de los músculos intrínsecos de la mano ocasiona un gran impacto funcional en el miembro superior, afectando a otras estructuras no lesionadas y disminuyendo considerablemente la capacidad para realizar actividades cotidianas como escribir, abrir una puerta o sostener objetos.

Es común encontrarnos con fisioterapeutas que acostumbran tratar la musculatura intrínseca de la mano como si fuera una sola estructura, con una misma función y en la cual debe realizarse el mismo tratamiento para todos los músculos. En realidad, el tratamiento de las disfunciones en los músculos intrínsecos es complejo y, por esta razón, es necesario que como fisioterapeuta conozcas la anatomía y la biomecánica de estos elementos para poder brindar un tratamiento efectivo.

Los músculos intrínsecos de la mano son aquellos que se originan y se insertan en estructuras óseas y tejido conectivo de la mano, a diferencia de los músculos extrínsecos que se originan en el antebrazo.

En la mano existen 19 músculos intrínsecos que pueden ser divididos según su localización:

Músculos de la región tenar: son, en orden de profundidad, el abductor corto del pulgar, el oponente del pulgar, el flexor corto del pulgar y el aductor del pulgar. Están inervados en su mayoría por el nervio mediano, con excepción del aductor del pulgar quien está inervado por el cubital y el flexor corto del pulgar que tiene inervación tanto del mediano como del cubital.

Músculos de la región central de la mano: en la región central podemos encontrar a los lumbricales, los interóseos palmares y los interóseos dorsales. Todos están inervados por el nervio cubital a excepción de los lumbricales, quienes tienen una doble inervación: por el nervio mediano para el primero y segundo y por el cubital para el tercero y cuarto. Debemos recordar que la mano tiene 4 lumbricales, 4 interóseos dorsales y 3 interóseos palmares.

Músculos de la región hipotenar: son el oponente del meñique, el flexor corto del meñique, el abductor del meñique y el palmar corto. Todos se encuentran inervados por el nervio cubital.

Las disfunciones de los músculos intrínsecos de la mano:

Cualquier alteración en la musculatura intrínseca de la mano puede alterar el balance muscular y la función de las demás estructuras relacionadas con la mano, ocasionando una desventaja biomecánica.

Algunas de las principales disfunciones que podemos encontrar en estos músculos son:

Tensión y acortamiento muscular: puede ocurrir como consecuencia de un traumatismo directo en la mano o por desuso después de una lesión que conlleve inmovilización del miembro superior, al igual que por la utilización de una férula o un yeso en la mano. Los músculos interóseos, debido a tener fibras cortas, son muy susceptibles a sufrir un acortamiento adaptativo, limitando los movimientos de los dedos.

  • Desbalance muscular: la pérdida del equilibrio de fuerzas entre los diferentes músculos es responsable de ocasionar diferentes deformidades, por ejemplo, la deformidad de los dedos en cuello de cisne, comúnmente presente en pacientes con artritis reumatoide y también contribuir a la aparición de patologías como la artrosis de la articulación trapezometacarpiana y la tendosinovitis de Quervain por un desequilibrio entre la musculatura oponente/aductora y la musculatura extensora/abductora.
  • Contractura de los músculos intrínsecos: se pueden producir por enfermedades sistémicas como la artritis reumatoide, lesiones directas por quemaduras o isquemia por un yeso demasiado ajustado, entre otras. Estas contracturas pueden generar fibrosis en la musculatura y limitar gravemente la función de la mano.
  • Lesiones nerviosas: La afectación de los nervios cubital, radial o mediano ocasionarán una disminución total o parcial de la función de la musculatura que inervan, acompañada por un patrón postural característico de la mano.

”Los músculos intrínsecos de la mano, aunque pequeños, son importantes porque, junto con los extensores largos y los flexores largos, completan el balance muscular de la mano. La posición normal, el movimiento normal, e incluso la fuerza de prensión de la mano dependen del balance adecuado de estos tres grupos musculares”.

Referencias bibliográficas

  1. Martínez-Piédrola R.M, Pérez de Heredia, M, Gómez C. Terapia de la mano. España: Editorial Síntesis; 2015.
  2. Seu M, Pasqualetto M. Hand Therapy for Dysfunction of the Intrinsic Muscles. Hand Clin. 2012; 28(2012): 87-100.
  3. Schreuders T.A.R, Brandsma J.W,  Stam H.J.  The Intrinsic Muscles of the Hand Function, Assessment and Principles for Therapeutic Intervention. Phys Med rehab Kuror. 2007; 17:20-27.

Fuente: www.fisiocampus.com

¿Qué nos enferma y como nos curamos?

En nuestro caso en particular (me refiero a los magos), realizamos muchos movimientos repetidos por horas, por ejemplo, si estamos imbricando al baraja a la “americana” nuestros pulgares “riflearan” los naipes una y otra vez, posiblemente en la costumbre no notemos mas malestar que el “cansancio” al que nuestro intelecto responderá con un “dale, todavía no nos sale bien”. Esta reiteración de movimientos produce inflamación en los tendones, lo que después se convierte en tendinitis y si no le damos un tratamiento y reposo a nuestra mano, la tendinitis se volverá crónica y dolorosa…

¿La solución?, simplemente descansar. Dejar de hacer ese movimiento por un tiempo prudencial, que normalmente no son más que horas. Presten atención a nuestra mano en reposo, naturalmente los dedos se arquean hacia la palma de la mano, coloquen ahora la mano entendida sin apoyarla, solo mantenida así por el esfuerzo de los músculos, noten como en el anverso de la mano se tensan los tendones; ahora cierren la mano como para formar un puño y noten como los músculos “flexores” tiene que trabajar para que estos suceda, lo mismo cuando empalmamos una moneda en el empalme clásico, etc. Ahora bien, todos estos movimientos generan un consumo de glucógeno muscular, por supuesto que no es el mismo que podría generarnos un partido de futbol, o una prolongada caminata, pero el consumo existe y ante la falta de este los músculos comienzan a fatigarse. Entonces, consumir alimentos rucos en proteínas y carbohidratos colaboran para la recuperación del músculo, incluso alimentos como el aceite de oliva virgen extra, o el mismo vino tinto, mejoran la calidad muscular, pero los tendones no se reparan con un consumo de determinados alimentos, la única forma de mejorarlos es dejándolos descansar, usando anti inflamatorios (recetados por un especialista) y realizar baños de inmersión de nuestras manos en una solución de un litro de agua tibia donde disolveremos dos cucharadas de sal, allí dejaremos nuestra mano sumergida hasta que empecemos a notar que el agua se ha enfriado. Del mismo modo, colocar frio (simplemente hielo) en la zona afectada por un período nunca mayor a los 20’ también ayuda a la desinflamación de la zona afectada.

 Pero… ¿Y la prevención?

 La prevención radica simplemente en algunos ejercicios sencillos pero muy útiles, el primero es el calentamiento de las manos antes de realizar cualquier tarea con ella, obviamente no vamos a hacer una serie de ejercicios de calentamiento antes de conducir, por ejemplo, pero si sería bueno movilizar las manos un par de minutos antes de ponernos a trabajar con la baraja o las monedas, esto estará dando aviso a los músculos y las células que contienen que es momento de empezar a elaborar los “alimentos” necesarios para el esfuerzo y las fibras de los tendones entran en calor haciendo más placentera la tarea para nuestras manos. Del mismo modo y como hacemos después de cualquier ejercicio físico, debemos “elongar” los músculos, ¿Cómo?, los extensores se elongan haciendo el movimiento contrario a su función, o sea contrayéndose con la ayuda de los “flexores”, más claro, cerraremos el puño, tratando de que todas las yemas de los dedos índice, anular, mayor y meñique (segundo, tercero, cuarto y quinto) se apoyen de punta contra la palma de la mano, mientras que el pulgar (Primero) se extenderá sobre los cuatro dedos plegados cerrando el puño con firmeza; de esta forma estaremos elongando los extensores, ahora los flexores necesitan de la ayuda de algún elemento, como por ejemplo una mesa, ¿de qué forma?, apoyando las yemas de los cuatro dedos ya mencionados en el borde de la mesa y hacer presión hacia el piso, hasta sentir le extensión en la palma de la mano, lo mismo haremos con el dedo pulgar que requiere (por su ubicación) un ejercicio igual pero independiente de los otros, en este caso tenemos que sentir la extensión en el “tenar”, (el musculo base del dedo pulgar en la palma de la mano). Ambos ejercicios necesitan de un minuto de duración y luego dejamos reposar la mano y volvemos a realizarlo por el mismo tiempo, con un par de veces es suficiente.

En resumidas cuentas, esta es una forma simple y sencilla de cuidar nuestras herramientas de trabajo, así como el carnicero afila sus cuchillos o el tornero mantiene lubricado su torno, nosotros debemos mantener nuestras manos lo más sanas posible, sino, con los años, padeceremos dolores y limitaciones en los movimientos…

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